ARTMS en el Teatro Caupolicán: El ascenso divino hacia la libertad

02.12.2025
📸 Nathalia Olivares
📸 Nathalia Olivares

por Catalina Mena

El pasado 1 de diciembre, el Teatro Caupolicán fue testigo de cómo ARTMS transformó el concepto de ídolo en una experiencia mística y liberadora. Bajo la gira 'Grand Club Icarus', HeeJin, HaSeul, Choerry, Kim Lip y JinSoul regresaron a Chile para reclamar un escenario mucho más grande, demostrando que su vuelo está lejos de la caída trágica del mito griego. En esta reimaginación de Ícaro, las artistas no se queman al acercarse al sol, sino que lo utilizan para iluminar un camino propio, desmarcándose definitivamente de su pasado en LOONA para consolidar una identidad sonora y conceptual que roza lo sagrado.

La propuesta de la noche se sostuvo sobre una dualidad fascinante: la solemnidad de la mitología y la energía eufórica de la vida nocturna. Desde el inicio con "Goddess", donde las siluetas a contraluz sugirieron una presencia divina, ARTMS dejó claro que el Grand Club Icarus es una zona de transición entre el arte de vanguardia y la cultura de club. Esta intención se materializó en un universo sonoro complejo que desafía el promedio del K-pop, navegando con elegancia técnica por el dance pop, el R&B y el EDM en tracks como "The Hitchhiker's Guide to the Galaxy", "BURN" y "Flower Rhythm", demostrando una producción llena de matices y sofisticación.

Uno de los hitos del concierto fue la sección de solos, que permitió a cada integrante exhibir su madurez individual. Desde el magnetismo de Choerry en "Pressure" hasta el reciente estreno de Kim Lip con "Can You Entertain?", la respuesta de los OURII (su fanaticada) fue sobrecogedora. No solo corearon cada verso, sino que sorprendieron a las propias artistas al cantar íntegramente la inédita "In The Dark", confirmando que la conexión entre ARTMS y su público es de una fidelidad casi religiosa. Esta entrega mutua elevó la atmósfera del Caupolicán, transformando un show de música en un rito de pertenencia donde la espontaneidad y el aspecto humano de las surcoreanas brillaron por encima de cualquier guion establecido.

En términos de performance, el grupo demostró una libertad escénica que es poco común en la industria. Las interacciones constantes, las salidas de libreto y la cercanía física con la audiencia durante temas como "Butterfly Effect" y "Birth" marcaron la pauta de un grupo que prioriza la autenticidad. Al llegar a la interpretación de "Icarus", la frase "Reborn like a phoenix wing" resonó como un mantra de resiliencia; las artistas no solo estaban cantando sobre la transformación, la estaban ejecutando en tiempo real, conmovidas hasta las lágrimas por el apoyo incondicional de los clubes de fans locales.

El clímax de la noche fue una explosión festiva que cumplió la promesa del concepto "Club". Con hits como "Verified Beauty" y "Virtual Angel", el teatro se convirtió en una pista de baile masiva bajo una lluvia de globos y confeti. El segmento final, con mezclas EDM y las integrantes compartiendo de manera informal con sus bailarines y fans, rompió la cuarta pared y cerró el espectáculo con una energía vibrante. Fue la coronación de un viaje que comenzó en las penumbras y terminó en una celebración absoluta de la independencia artística.

Con este paso por Chile, ARTMS dejó una marca imborrable al ofrecer un espectáculo redondo, equilibrado y profundamente humano. La calidad técnica de sus coreografías y la riqueza de sus arreglos vocales ratificaron que este vuelo no tiene techo. Las alas de HeeJin, HaSeul, Choerry, Kim Lip y JinSoul están más fuertes que nunca, y el Grand Club Icarus fue la prueba de que, cuando el talento se encuentra con la libertad, el resultado es una experiencia divina que se queda grabada en la memoria colectiva.