Bad Bunny en Chile: La consagración absoluta del fenómeno global en tres noches históricas

12.01.2026

por Javiera Sepulveda 

Bad Bunny reafirmó su estatus de leyenda viviente al cerrar una trilogía de conciertos inolvidables en el Estadio Nacional, congregando a más de 180 mil personas bajo el marco de su esperada gira mundial "DeBÍ TiRAR MáS FOToS". El puertorriqueño no solo trajo un espectáculo de nivel internacional, sino que transformó el principal coliseo del país en un espacio de comunión cultural. Desde el primer minuto de la jornada inaugural, quedó claro que la relación entre Benito y el público chileno ha trascendido lo musical para convertirse en un vínculo de lealtad absoluta, consolidándose como el artista más escuchado del mundo en este 2025.

La puesta en escena fue un despliegue tecnológico sin precedentes en nuestro país. Una pantalla horizontal de dimensiones colosales dominó la visual, complementada por "la casita", una estructura de 55 metros cuadrados que evocaba la calidez de un hogar en San Juan. En este segundo escenario, el artista no solo cantó y bailó, sino que permitió que el público se sintiera parte de su intimidad. El uso de pirotecnia, juegos de luces y las icónicas cámaras fotográficas integradas en la narrativa del show elevaron la atmósfera, logrando que cada asistente fuera protagonista de una experiencia inmersiva y sensorialmente abrumadora.

Uno de los puntos más altos de las tres jornadas fue el profundo respeto del "Conejo Malo" por la identidad nacional. En un gesto que emocionó a diversas generaciones, sus músicos interpretaron los acordes de piezas fundamentales de la Nueva Canción Chilena. Mientras que en la primera noche resonó "El Derecho de Vivir en Paz" de Víctor Jara, las siguientes jornadas incluyeron "Gracias a la Vida" de Violeta Parra y una sentida versión de "Te recuerdo Amanda". Estas referencias, sumadas al sapo Concho al ritmo de "Si vas para Chile" y el uso constante de modismos locales, demostraron que Bad Bunny no realiza giras genéricas, sino que adapta su arte al territorio que pisa.

La música urbana chilena también tuvo un espacio de consagración en estas citas. Artistas como Young Cister y Katteyes fueron los encargados de encender las previas, demostrando el gran momento que vive la escena local. Sin embargo, fue en la "casita" donde se vivió la verdadera cumbre del género nacional, con la presencia de figuras como Cris MJ, Paloma Mami, Kidd Voodoo, Polimá Westcoast y Pablito Pesadilla, además de la participación especial de Francisca Valenzuela. Esta integración de talentos chilenos en el show del artista número uno del planeta ratifica la relevancia de nuestro país como un polo creativo fundamental para la industria latina.

En cuanto al repertorio, el setlist de más de 30 canciones fue una montaña rusa de emociones que recorrió desde el trap más crudo hasta el reggaetón de la vieja escuela. Cada noche contó con una "canción exclusiva" que premió a los asistentes: el primer día fue el turno de "Soy Peor", el segundo sorprendió con la aparición de Becky G para interpretar "Mayores" y "Mamii", y el gran cierre del domingo tuvo como protagonistas a Jowell y Randy, quienes desataron la locura colectiva. Hits como "DÁKITI", "Weltita", "Nueva Yol" y "Tití me preguntó" mantuvieron la energía en niveles volcánicos, demostrando una calidad técnica y un dominio escénico envidiables.

El cierre de la tercera noche con "Solo de mí" marcó el final de una maratón de éxitos que quedará grabada en los anales de los grandes conciertos realizados en Chile. Bad Bunny no solo cumplió con las expectativas, sino que las superó al ofrecer un espectáculo dividido en actos que fluyeron con una narrativa impecable. Al despedirse con fuegos artificiales y asegurar que el recuerdo de estas noches mágicas lo acompañaría siempre, Benito selló un pacto con un país que lo recibió en su mejor momento creativo. Fue, en definitiva, una demostración de poderío artístico y humano que redefine lo que significa ser una estrella global en la era moderna.