El pulso femenino del REC 2026

Por Aillen Fuenzalida
En el Parque Bicentenario de Concepción, donde el viento del Biobío suele acompañar los acordes de las guitarras, el Festival REC 2026 se prepara para una nueva edición. Sin embargo, al observar el cartel de este año, surge una reflexión inevitable sobre la conversación cultural actual: la brecha de género en los espacios de cabecera. Aunque las bandas que lideran la jornada —como Travis o Jet— no cuentan con mujeres al frente, un análisis más profundo revela que la presencia femenina no solo es necesaria, sino que es la que sostiene la diversidad artística del evento.
La participación de las mujeres en el REC no es un complemento; es una estructura. Resulta imposible desvincular la identidad de Los Jaivas de la figura de Juanita Parra, cuyo rol en la batería es el pulso histórico de la agrupación. Del mismo modo, proyectos contemporáneos como Niebla Niebla encuentran en la colaboración de Trinidad Riveros (Princesa Alba) una identidad escénica clave que logra tender puentes entre el indie y la cultura pop masiva.
La vanguardia penquista
Donde el festival realmente brilla es en la curatoría de sus escenarios alternativos, donde el talento femenino de la región dicta la pauta. Claudia Arriagada & Arriagada System se presenta como un pilar del jazz local, elevando el estándar técnico con una propuesta que fusiona la academia con el lenguaje popular, tal como quedó registrado en su reciente trabajo Viento Sur.
En una línea más introspectiva aparece Acuario. Bajo el liderazgo de Camila Ojeda, el proyecto ofrece un pop atmosférico que busca la conexión emocional mínima, una pausa necesaria en medio de la intensidad del festival. En contraste, la energía colectiva de Flor de Guayaba —un ensamble de siete mujeres— trae a Concepción el calor del bullerengue y la raíz afrolatina, demostrando que la investigación folclórica y la potencia vocal son herramientas de transformación social en el escenario.
Del pop de culto a la performance
La nostalgia también tiene rostro de mujer. Supernova, el trío que definió el pop de inicios de siglo en Chile, llega para validar su vigencia. Lejos de ser un acto de simple recuerdo, su capacidad para convocar a nuevas generaciones reafirma que su catálogo es parte esencial del cancionero nacional.
A esta diversidad se suman voces como la de Lali de la Hoz, cuya producción musical entrelaza el Caribe con los sonidos urbanos bajo una narrativa de empoderamiento, y Ala Vorágine, una propuesta que desafía los géneros musicales para situarse en el terreno de la performance y la palabra.
Un balance pendiente
El REC 2026 se presenta como un mosaico de talentos donde las mujeres aportan las miradas más disruptivas y las ejecuciones más pulcras. No obstante, el festival se encuentra en un punto de inflexión. Si bien el espacio para las artistas locales es robusto y valorado, la ausencia de figuras femeninas en la zona alta del cartel marca una tarea pendiente para la organización en los años venideros.
En un ecosistema musical que busca la paridad, estas artistas no solo enriquecen el espectáculo; son el testimonio de que el poder creativo femenino no se detiene, ocupando cada rincón del Parque Bicentenario con una calidad que ya no admite discusiones.

