KUINA en el Teatro Coliseo: El ascenso de la elegancia celestial

12.12.2025
📸Nathalia Olivares
📸Nathalia Olivares

por Loreto Murga

Bajo el concepto de 'SERAFIS', KUINA no solo brindó su show más ambicioso hasta la fecha en el Teatro Coliseo; ejecutó una metamorfosis pública que redefine su lugar en la industria. Lo que presenciamos el pasado 12 de diciembre fue la puesta en escena de una mitología propia, donde Leonora Tonini abandonó cualquier etiqueta previa para abrazar un rol de "elegida". Desde su entrada mística entre el público, oculta bajo una capa y empuñando una espada, la lautarina dejó claro que este concierto no era solo una lista de canciones, sino el primer capítulo de un arco narrativo cargado de simbología bíblica y vanguardia estética.

En el plano técnico y artístico, la propuesta de 'SERAFIS' elevó el estándar visual del género urbano nacional. Con una escenografía que jugaba con la dualidad entre lo divino y lo terrenal, KUINA manejó una paleta de azules profundos para sumergir a la audiencia en un sueño revelador. A diferencia de sus presentaciones anteriores, aquí hubo un control total de la atmósfera: cada transición y cada visual pop estaban diseñados para expandir el significado de su música. La artista demostró una madurez escénica impresionante, moviéndose con la solidez de una estrella de pop que no teme a la experimentación ni a la complejidad conceptual.

El ritmo de la velada fue una explosión de energía y transparencia. Cortes como «TONINI», «KUINA TU GATA» y «KARTIER» desataron un fervor inmediato, pero fue en los momentos de mayor fragilidad donde el concierto encontró su alma. Al interpretar temas de su EP en el cielo viven los serafines, como «temuko» y «lorena», KUINA conectó con sus raíces y con el vértigo de quien persigue un sueño imposible. A pesar de la magnitud de la producción, la cercanía con su público y la presencia de sus abuelos en la audiencia recordaron que su ascenso está cimentado en una honestidad brutal que la mantiene humana ante los ojos de su congregación.

La noche también funcionó como un cónclave del movimiento urbano actual. La pasarela de invitados, que incluyó a figuras como Polimá Westcoast, Harry Nach, Loyaltty y FaceBrooklyn, no se sintió como una estrategia de marketing, sino como un voto de fe hacia la visión de la artista. Cada colaboración en la "casita" escénica o sobre la tarima principal reforzó el lema de "buenos valores y malos modales", compartiendo la palabra de una nueva generación que no pide permiso para brillar. KUINA no solo compartió su escenario; compartió un universo donde la camaradería y la ambición artística caminan de la mano.

Musicalmente, el show fue una declaración de versatilidad técnica. Desde la agresividad del trap en «KONEJO TALK» hasta la emotividad del cover de Diego Verdaguer, «Volveré», KUINA demostró que contiene multitudes. Su capacidad para transitar entre la actitud desbordante y la vulnerabilidad absoluta es lo que la separa de las estrellas de pop convencionales. Al cerrar con «trofeos», la imagen final fue la de una artista que ya no compite con el resto, sino consigo misma, celebrando sus logros mientras mantiene la guardia en alto.

Este paso por el Teatro Coliseo marca un cambio definitivo en el relato de su carrera. KUINA ha dejado de ser una promesa de la región de La Araucanía para convertirse en una arquitecta de mundos sonoros. Con una producción que rozó lo surreal y una entrega vocal impecable, demostró que está preparada para liderar una nueva era de la música chilena. Si 'SERAFIS' es solo el comienzo de este viaje mítico, el futuro de la lautarina se proyecta tan alto como los serafines que inspiran su obra; una estrella que, entre espadas y bendiciones rítmicas, ya ha reclamado su lugar en el cielo.