La Empleada: Un thriller elegante que busca su propia identidad

por Nathalia Olivares
La adaptación cinematográfica de "La Empleada" (The Housemaid), el fenómeno literario de Freida McFadden, llega a la pantalla bajo la dirección de Paul Feig, quien intenta traducir la tensión del suspenso doméstico a un lenguaje visual sofisticado. Con un reparto estelar que incluye a Amanda Seyfried y Sydney Sweeney, la película se esfuerza por capturar la esencia de una trama que ha cautivado a millones de lectores, ofreciendo una producción visualmente impecable que cumple con las convenciones del género.
El juego de espejos en la mansión Winchester
La historia nos presenta a Millie (Sweeney), una joven en busca de redención que encuentra trabajo en el opulento hogar de Nina (Seyfried) y Andrew Winchester. La película logra establecer con éxito esa atmósfera de "nada es lo que parece", donde la dinámica entre la empleada y su empleadora se vuelve el eje central de la narrativa. Aunque el guion de Rebecca Sonnenshine se toma su tiempo para desarrollar el conflicto —lo que para algunos puede afectar el ritmo—, la cinta intenta mantener el espíritu de los giros inesperados que hicieron famoso al libro, incluso atreviéndose con un final diseñado específicamente para sorprender al público cinematográfico.
Un reparto con momentos de brillo
Amanda Seyfried aporta su característica elegancia y misterio al rol de Nina, logrando momentos de gran intensidad que reflejan la inestabilidad del personaje. Aunque el guion a veces limita el desarrollo de sus matices, Seyfried demuestra por qué es una de las actrices más confiables de su generación. Por otro lado, Sydney Sweeney ofrece una interpretación contenida de Millie; su enfoque más sutil y minimalista busca resaltar la vulnerabilidad de una mujer atrapada en una situación que la supera. Si bien la química entre ambas podría haber sido más explosiva, el contraste de estilos interpretativos genera una tensión curiosa que sostiene el interés durante el metraje.
Estética de lujo y atmósfera contenida
En el apartado técnico, la dirección de arte es uno de los puntos más fuertes. La mansión Winchester está retratada con una pulcritud que acentúa la sensación de un mundo perfecto pero frío, logrando una atmósfera de lujo aséptico muy atractiva visualmente. La cinematografía es nítida y profesional, optando por una estética clara que, aunque prefiere no arriesgar con sombras o encuadres claustrofóbicos, entrega una película agradable de ver. En definitiva, La Empleada es una propuesta correcta que, si bien se queda un paso atrás de la intensidad frenética del material original, ofrece un entretenimiento sólido para quienes disfrutan de los dramas de suspenso con un envoltorio de alta calidad.

