#LOLLA26 Djo, entre la nostalgia digital y el ritmo del futuro

Djo es el proyecto musical del actor y músico estadounidense Joe Keery, quien en 2026 se ha consolidado como una de las mentes más brillantes y originales de la neopsicodelia y el synth-pop. Tras el éxito global de "End of Beginning", Djo logró lo que pocos intérpretes provenientes de la actuación consiguen: que su música sea valorada por su peso artístico propio, desmarcándose completamente de la sombra de sus personajes en pantalla para consolidarse como un compositor respetado dentro del circuito alternativo.
Musicalmente, su trabajo es una exhibición de ingeniería sonora retro-futurista. En discos como Decide y sus lanzamientos posteriores, destaca el uso magistral de sintetizadores analógicos como el Prophet y el Juno, creando texturas densas y envolventes. Su propuesta combina capas vocales procesadas con vocoders y modulaciones que remiten a la psicodelia setentera —en la línea de Tame Impala o Todd Rundgren— pero con una rítmica contemporánea y altamente bailable. Las progresiones armónicas, muchas veces alejadas de la estructura pop convencional, incorporan matices de funk y rock progresivo que evidencian su formación integral como músico.
Djo representa además una reflexión sobre la identidad en la era de la sobreexposición. Durante sus primeras giras, Keery recurrió a pelucas y disfraces para despersonalizar la experiencia y permitir que la música hablara por sí sola. Sus letras, introspectivas y cargadas de nostalgia, exploran el crecimiento personal, la alienación digital y la búsqueda de autenticidad en un entorno saturado de estímulos. El resultado es una propuesta que equilibra riesgo experimental y sensibilidad pop con notable precisión.
Este año, su participación en Lollapalooza Chile marcará uno de los hitos más esperados del cartel alternativo. El público chileno podrá experimentar en vivo esa mezcla de psicodelia luminosa y groove sintético que ha convertido a Djo en un fenómeno global. Su show promete ser un viaje sensorial cargado de capas electrónicas, clímax rítmicos y una puesta en escena que reafirma que su identidad artística ya no necesita máscaras: Djo llega a Lollapalooza como un proyecto plenamente consolidado y con un universo sonoro propio.
