#LOLLA26 Lorde en estado puro: madurez, profundidad y revolución pop

18.01.2026

Ella Yelich-O'Connor nació y creció en Nueva Zelanda, lejos de los grandes centros de la industria musical. Cuando inició su carrera solista en 2012, con apenas 16 años, eligió llamarse Lorde: un nombre artístico de resonancias aristocráticas que, salvo por esa "e" final —sutilmente moderna—, parecía pertenecer a otra época. Esa leve ambigüedad, entre lo clásico y lo contemporáneo, terminó por convertirse en una clave de su identidad artística.

Con "Royals", una canción que cuestionaba los excesos del pop de lujo desde una mirada juvenil e irónica, Lorde irrumpió de manera fulminante en la escena global. El tema recibió tres nominaciones a los Premios Grammy de 2014 (grabación del año, canción del año y mejor interpretación vocal pop solista)  y obtuvo dos de ellos, consolidándola de inmediato como una de las voces más singulares de su generación. Más allá del éxito, llamó la atención su control creativo: desde el inicio, Lorde se posicionó como una artista profundamente involucrada en la composición y el concepto de su obra, algo poco habitual en figuras tan jóvenes del mainstream.

Hoy, su trayectoria supera con creces aquellos primeros reconocimientos. A los premios Grammy se suman una nominación al Globo de Oro por su trabajo en la banda sonora de Los Juegos del Hambre: Sinsajo – Parte 1 y cuatro álbumes ampliamente celebrados por la crítica y por millones de oyentes en todo el mundo. En 2026, Lorde continúa siendo una de las arquitectas más influyentes del pop moderno, un referente clave para quienes buscan un equilibrio entre éxito masivo y profundidad intelectual. Tras redefinir el sonido de toda una generación con el minimalismo de Pure Heroine y explorar la intensidad emocional de Melodrama, ha construido una carrera marcada por la pausa, el silencio estratégico y un deliberado misterio, transformando cada regreso en un auténtico acontecimiento cultural.

Lorde encarna la figura de la antiestrella pop. Su poder radica, precisamente, en su capacidad de desaparecer del foco mediático y reaparecer con una visión renovada, resistiendo la lógica de la hiperexposición permanente que domina la era de las redes sociales. A lo largo de su discografía, ha reflexionado sobre la fama, el tránsito hacia la adultez y la relación con la naturaleza, conectando con una audiencia que ha crecido a su lado. Hoy, consolidada como una voz madura y reflexiva, demuestra que es posible ocupar un lugar central en la cultura pop sin transar una integridad artística innegociable.

Con el lanzamiento de su más reciente trabajo, Virgin, la artista parece sentirse, por primera vez, completamente en casa sobre el escenario. La gira UltraSound logra traducir la energía cruda y descarnada de este cuarto álbum en una experiencia visceral y directa, que muchos ya consideran su proyecto más audaz y emotivo hasta la fecha. La aspereza de su voz, la introspección sin filtros de sus letras y un imaginario visual potente y perturbador hacen evidente por qué este nuevo ciclo ha generado tanta expectación.

En el marco de esta gira se concretará su esperado regreso al Festival Lollapalooza, perfilándose como uno de los momentos más intensos y catárticos de la edición. Ver a Lorde nuevamente en vivo será la oportunidad de presenciar la evolución final —hasta ahora— de una artista que ha definido el canon del pop del siglo XXI, junto a un público chileno que la ha acompañado fielmente desde sus inicios.