Loserville Tour en Chile: La explosiva victoria de una fiesta entre amigos

14.12.2025
📸Nathalia Olivares
📸Nathalia Olivares

por Loreto Murga

El paso del Loserville Tour 2025 por el Estadio Santa Laura no fue solo un concierto; fue la validación de un movimiento que se niega a ser archivado como simple nostalgia. Tras una serie de cambios de recinto que solo alimentaron la expectativa, Limp Bizkit aterrizó en Santiago para liderar una jornada de intensidad absoluta. Lo que Fred Durst y compañía propusieron fue una estructura distinta: una gira ambulante donde la amistad y la curaduría artística se antepusieron a las fórmulas corporativas, reuniendo a bandas de diversos calibres bajo un solo mandato: celebrar la música pesada sin etiquetas.

La apertura estuvo a cargo de los californianos Slay Squad, quienes entregaron una primera impresión formidable. Su propuesta de rap metal con infusiones de trap y metalcore demostró una calidad técnica que no pasó desapercibida, logrando armar moshpits por mandato propio y demostrando un carisma poco habitual en los actos de apertura. Tras ellos, el rapero Riff Raff aportó una cuota de sarcasmo y color neón con un set de trap y pop rap que, aunque estéticamente distante del resto del cartel, fue gestionado con oficio y humor. Sin embargo, la verdadera revelación fue Ecca Vandal. La sudafricana sacudió el estadio con un cóctel de dance punk y rock alternativo, bajando a la reja para cantar con el público y reafirmando el espíritu colaborativo del tour al compartir escenario con Slay Squad y el propio Fred Durst.

El factor histórico se hizo presente con el retorno de 311 tras 14 años de ausencia. Los de Nick Hexum recordaron por qué fueron arquitectos del sonido de los 90 con un set cargado de groove y ese aura feel-good que los caracteriza. Desde el inicio con "Beautiful Disaster" hasta el cierre con "Down", el estadio vibró bajo un ambiente de camaradería que se sintió como el reencuentro con viejos amigos. Acto seguido, Bullet For My Valentine tomó el escenario para saldar una deuda de seis años con una performance impecable de su álbum debut, The Poison. Celebrando su 20º aniversario, los galeses ejecutaron himnos como "Tears Don't Fall" y "Hand of Blood" con una precisión técnica y una agresividad que recordó por qué son pilares del metalcore melódico.

El clímax de la noche llegó con los anfitriones. Limp Bizkit inició su presentación con un emotivo tributo a Sam Rivers, bajista original fallecido recientemente, antes de demoler el Santa Laura con "Break Stuff". A partir de ahí, el show fue una clase magistral de manejo de masas. Wes Borland y DJ Lethal orquestaron una fiesta donde clásicos como "My Generation" y "Rollin'" convivieron con sorpresas del setlist como "Show Me What You Got" y un cover de "Sabotage" de los Beastie Boys junto a Ecca Vandal. La banda demostró una vigencia sonora abrumadora, potenciada por el sonido contundente de Richie Buxton en el bajo.

Uno de los hitos que quedará en la memoria de los asistentes fue la interpretación de "Full Nelson", donde una fan subió al escenario para cantar junto a Durst con una pasión y respeto admirables. Fue, posiblemente, la mejor interacción entre artista y fanaticada vista en Chile en los últimos años, elevando el nivel emocional de una noche que ya estaba en su punto más alto. El cierre con "Faith", "Take a Look Around" y una segunda dosis de "Break Stuff" coronó una jornada de energía telúrica. Limp Bizkit no solo cumplió como anfitrión; entregó el mejor espectáculo de su trayectoria en nuestro país, transformando el Estadio Santa Laura en el epicentro de una explosión cultural que dejó claro que su legado sigue más vivo que nunca.