Mora en el Estadio Bicentenario de La Florida: El rito del perreo

13.12.2025
📸Nathalia Olivares
📸Nathalia Olivares

por Javiera Sepúlveda 

Mora ha dejado de ser un invitado para convertirse en un residente honorario de la escena local. El artista puertorriqueño regresó a Chile con su gira mundial "Lo Mismo de la Otra Vez", transformando el Estadio Bicentenario de La Florida en un santuario de nostalgia y beats urbanos ante una audiencia masiva que ya lo reconoce como un arquitecto del éxito contemporáneo. Tras su arrollador paso por el Festival de Viña, este reencuentro no fue una simple repetición, sino la consolidación de un fenómeno que ha sabido capitalizar la "tristeza bailable" como un lenguaje universal entre sus fanáticos chilenos.

La jornada comenzó con una previa eléctrica a cargo de Katteyes, quien demostró su dominio de las plataformas digitales al trasladar sus hits virales al escenario con una puesta en escena sólida y la colaboración de King Savagge. La energía se mantuvo en alto gracias a una innovadora trivia interactiva que involucró a miles de asistentes, sorteando merchandising autografiado y acortando la brecha entre el ídolo y su público. A pesar de un retraso de 30 minutos que puso a prueba la paciencia de la fanaticada, la irrupción de Mora en el escenario disipó cualquier tensión, iniciando un viaje sonoro que recorrió cada etapa de su prolífica carrera.

El espectáculo fue una lección de dinamismo visual y técnico. Con el estreno en vivo de material de su álbum Lo Mismo de Siempre (2025), Mora estructuró un setlist que funcionó como un recorrido cronológico por su evolución: desde la frescura de Primer Día de Clases hasta la madurez experimental de Estrella. La integración de pantallas gigantes y un diseño de luces láser de última generación permitió que la experiencia fuera inmersiva incluso en los puntos más alejados del estadio, logrando que himnos como "La Inocente" y "512" resonaran con una potencia quirúrgica.

El tercer acto del show guardaba la sorpresa más esperada por el público nacional. Los rumores de colaboración se materializaron cuando Polimá Westcoast subió al escenario para interpretar "LACONE" y el fenómeno global "Ultra Solo", un momento que dinamitó el ambiente y reafirmó el estrecho vínculo de Mora con la vanguardia del género urbano chileno. Esta alianza no solo elevó el nivel de energía del concierto, sino que subrayó la importancia de Chile como una plaza fundamental para la validación de los grandes nombres de Puerto Rico.

Con un repertorio extenso de 31 canciones, el cierre del telón fue una combinación letal de nostalgia y euforia. La dupla final compuesta por "Memorias" y "Detrás de Tu Alma" sirvió como la rúbrica perfecta para una noche que se extendió más allá de lo habitual, dejando a la audiencia en un estado de catarsis absoluta. Mora demostró una vez más su capacidad para gestionar las emociones de la masa, transitando de la vulnerabilidad más cruda al perreo más intenso sin perder un ápice de calidad vocal ni presencia escénica.

Llegar a la conclusión de este espectáculo es confirmar que el estatus de "visitante frecuente" de Mora es el resultado de un trabajo técnico impecable y una conexión emocional genuina. A sus espaldas queda un estadio que coreó cada una de sus barras de principio a fin, validando su posición como uno de los compositores más influyentes de la década. El oriundo de Bayamón se despidió de Santiago no solo con la promesa de volver, sino con la certeza de que en Chile siempre tendrá un estadio lleno dispuesto a llorar y perrear bajo su dirección.